El Cardenal Esusebio Oscar Sheik, Arzobispo de San Sebastián de Río de Janeiro, durante estos días de marzo, está en la ciudad de Roma, residenciado en el colegio brasileño. El sábado, día 10, en la tarde visitó nuestra comunidad de Roma. Llegó a las 6,30 de la tarde para presidir la eucaristía “dominical” de la comunidad. Durante estos días había participado a diversas reuniones y dado varias conferencias, y nos llegaba “afónico” o con la voz muy tomada. No obstante, con bastante esfuerzo, presidió la eucaristía y nos comentó la Palabra de Dios. Quiso hacer una lectura sapiencial de la Palabra e insistió en las partes que tocaba la intimidad de la persona. La zarza ardiendo, sin consumirse, figura del Espíritu que ilumina, inflama nuestra intimidad pero no la destruye sino que la posibilita y catapulta hasta transformarla en capaz de Dios y en ser imagen de Dios. El nombre de YHWH que implica fidelidad permanente de Dios en el ayer, hoy y mañana. El “hoy de Dios” es su estar siempre a nuestro lado, incluso en tiempos oscuros o difíciles. Desde el evangelio nos invitó a una actitud de conversión permanente; a tener una actitud de apertura a la acción de Dios en nuestra vida y a ser dóciles al Espíritu. En todo momento dar gracias a Dios y hacer que toda nuestra vida sea una eucaristía continua como deseaba el P. Dehon. Después de la eucaristía, cenó con la comunidad y pasamos a la sala para hacer una fiesterilla. Hubiéramos deseado la posibilidad de dialogar sobre algún aspecto interesante de la vida de la Iglesia en general, de la iglesia de Río y de Brasil en particular y también de alguna cosa referente a la Congregación; pero no pudo ser debido a la afonía del Cardenal. Se despidió prometiendo venir en otra ocasión donde le fuera posible hablarnos claramente. (G. Arnaiz)
|