Una mirada a la economía de la Congregación
20 de mayo de 2009
Tras haber revisado y aprobado las actas del lunes, el capítulo concentró su atención al informe del Ecónomo General, presentada por el P. Aquilino Mielgo Domínguez, Ecónomo General.
El P. Aquilino comenzó haciendo notar que el informe es como una instantánea fotográfica en el tiempo y que la fotografía de la economía actual no es el resultado únicamente de las decisiones tomadas en el último sexenio, sino de decisiones tomadas en el curso de la historia de la congregación. Para tener una mejor comprensión de la situación actual, el P. Aquilino se remitió al capítulo de 1973. Ese era el tiempo en el que la congregación estaba estable en una sólida situación económica. Había un buen desarrollo apostólico y económico. La administración general tenía una buena base para su actividad; poseía propiedades en Roma y Suiza y tenía buenas y fuertes inversiones.
Lentamente la situación económica de la Curia General ha cambiado. El número de los bienhechores ha disminuido (si bien en no todas las áreas de la Congregación). En 1987, la bolsa se derrumbó. Y al mismo tiempo que las entradas disminuían, la Curia General recibía aumentadas peticiones de asistencia desde muchas partes de la congregación. En respuesta a las crecientes necesidades de la Curia General, se vendieron algunas propiedades para tener capital a disposición.
Al Capítulo General de 1991, el P. Pigozzi, el entonces Ecónomo General hacía notar que una de las más importantes decisiones económicas de la congregación fue la decisión “de permanecer en esta casa, porque esto resultará un costoso proceso de reestructuración”. Sus palabras fueron proféticas. Muchos años más tarde una parte significativa de las propiedades de la Curia han sido vendidas justamente para la reestructuración de la casa general y el desarrollo de Villa Aurelia.
En 2009, las propiedades de la Curia General están limitadas a la casa general (que incluye el Colegio y la Curia) y Villa Aurelia, con el pedazo de terreno en el que se encuentran.
Los gastos de operaciones de la Curia General se sostienen con los intereses de las inversiones. Pero hay que señalar que con la crisis comenzada en 2008, el valor de las inversiones ha bajado notablemente, y por lo tanto también las entradas generadas por los mismos.
A partir de la discusión tenida en el Capítulo General de 2003, la Administración General desplegó una política económica que fue revisada y aprobada por la Comisión General de Finanzas. Esta política puso el acento en la importancia de 1) un compartir el peso financiero de la congregación, 2) la necesidad de una efectiva planificación financiera (en particular, un plan trienal para cada entidad SCJ), 3) la promoción de la autonomía financiera, 4) la formación de los ecónomos, y 5) la necesidad de tener un fondo de reserva.
Durante su presentación, el P. Aquilino puso el acento sobre la necesidad de construir una solidaridad y transparencia económica, no solo como un medio para sostener los servicios de la congregación sino como una parte de nuestro estilo de vida religiosa. Ha por lo tanto pedido que todos, individuos y comunidades, puedan salir del individualismo y sobresalir en su vivir en comunión. “La administración de los bienes no es un concepto abstracto sino una parte integrante de nuestra vida religiosa”, ha afirmado.
"Quisiera hacer una importante observación a este respecto” continuó el P. Aquilino. "Nos faltan un buen número de datos. Cada año se pide a las provincias mandar su informe económico, que debería mostrar las ayudas recibidas y los dineros contribuidos por otras provincias. Desafortunadamente pocas lo hacen”.
El P. Aquilino habló después de la propuesta del 1%, que pide que cada provincia contribuya con el 1% de las entradas. Hasta ahora solo una minoría de provincias ha seguido esta propuesta. Hay varias razones para este hecho, pero queda por otro lado como un factor significativo en la falta de una estable entrada para la Curia General.
Y luego solo algunas entidades han desarrollado un plan trienal. Estos planes son importantes para preparar el futuro de la congregación.
El P. Aquilino habló de la actividad de la Oficina del Ecónomo General, haciendo notar que ahora trabaja con él el Sr. Aldo Ivaldi, un contable, así como el P. Vagner, el ecónomo local, sirviendo así de apoyo cuando el Ecónomo General está ausente de casa.
Revisando la documentación económica de la Curia General, el P. Aquilino hizo notar que no obstante los números son altos, en realidad la Curia General es “el 10% más pobre que hace diez años”. Si la Curia General dejase de recibir entradas, podría funcionar solo por un año más.
Antes de completar su informe, el P. Aquilino habló de Villa Aurelia, el hotel y centro de conferencias que es propiedad del generalato. Piensa que una vez pagado el préstamo (mutuo), Villa Aurelia aportará una entrada para la Curia General. Es una propiedad bien usada que hospeda una variedad grande de conferencias, incluidas de obispos, cardenales y otras entidades eclesiales. La ocupación de las habitaciones ha disminuido un poco desde el inicio de la crisis económica, pero menos que otros hoteles de la zona.
Mirando al futuro
El P. Aquilino puso de relieve que la congregación no puede cerrar los ojos al futuro, esperando que la situación pueda mejorar solo con el pasar del tiempo. “De la crisis pueden nacer grandes estrategias” ha dicho; “Nosotros podemos leerla como una posibilidad de crear nueva vida”. Después, ha recordado a los delegados que no es la primera crisis que la congregación encuentra. Estuvo la crisis de 1929, los tiempos duros de las post-guerras en Europa, “pero aquellas crisis fueron temporales y nos reforzamos y crecimos como congregación”.
Informe del Comité de Revisión
Del Comité de Revisión al capítulo forman parte el P. Giacomo Cesano (IS), H. Jorge Torres (CH) y el Doctor José María Gutiérrez. El Dr. Gutiérrez, un economista experto consultor de varias congregaciones, habló en nombre del comité presentando su informe.
El Dr. Gutiérrez hizo notar en primer lugar que el informe del comité se basa sobre las informaciones recibidas. “Vosotros mismos sois responsables de los números que aparecen en este informe, no el comité” – ha dicho – “El informe se basa en los datos que habéis dado”.
Una de las dificultades al analizar los diferentes informes económicos está en el hecho de que hay diferencias en los formatos. Una de las recomendaciones es que haya un fomato igual para todos en el informe económico. Idealmente sería bueno que la congregación elaborase un sistema con el que los informes sean fácilmente descargados vía internet por la Curia General. Otros organismos hacen lo mismo, no hay razón por la que los SCJ no lo puedan hacer también.
El comité analizó las diferentes entidades y notó que el 45% aparece como económicamente dependiente, el 48% son autónomas y un 7% es difícil de determinar. Muchas entidades en este grupo están moviéndose hacia una cierta independencia económica. Pero también ha señalado que ciertas entidades, si bien piensan no ser autónomas, lo podrían ser en sus actividades generales. Necesitan asistencia para proyetos extraordinarios, pero son capaces de gestionarse en los gastos ordinarios.
Solo 8 de las provincias generan excedentes que pueden ser compartidos con el resto de la congregación. Esta base económica merece ser aumentada en otras entidades, especialmente a la luz del hecho de que la población en estas entidades está envejeciendo y disminuyendo. “La congregación no puede depender de ellos como un recurso por tiempo ilimitado”, afirmé el Dr. Gutiérrez.
Si uno mira los libros contables puede parecer que los Sacerdotes del Sagrado Corazón poseen un buen monto de dinero, pero el Dr. Gutiérrez dijo que este no es el caso. Los SCJ no son pobres, ¡pero no son ricos! Si bien la congregación ha perdido capital con la crisis actual (como ha ocurrido en muchos otros organismos), mirando a los años recientes sus capitales han sido bien administrados. Pero aún así: la congregación tiene una pequeña base sobre la cual reposa su solidez económica.
La solidaridad es un importante factor para los SCJ. Para tener una verdadera solidaridad económica debe haber buenos informes económicos. Un informe anual debe tener una pro-memoria que esclarezca las entradas y salidas. Debe haber también un plan a largo plazo. Todas las organizaciones lo necesitan, como mínimo un plan anual. La comisión hizo eco del apelo del P. Aquilino a una mejor formación de los ecónomos.
Y la congregación necesita trabajar unida para construir una autonomía económica en las diferentes entidades. Las áreas que tienen capacidad y conocimientos en el campo de campañas de fondos y otras actividades económicas, deberían compartirlas con otras jóvenes entidades que aún no son autónomas. Cada entidad tiene un modo diverso de caminar hacia la autonomía económica sino que es importante que la congregación caminos sobre el mismo camino como una única totalidad.
Informes de las Provincias
En este días se incluyeron los informes de las provincias de Sudáfrica y Congo. Cada una de ellas iluminó sus apostolados y sus puestos fuertes, así como los desafíos para el futuro.
En Sudáfrica los desafíos mayores son las vocaciones, la autonomía económica, la renovación del sentido de comunidad entre los hermanos que muchas veces viven solos a causa de las distancias en sus parroquias. En la más grande comunidad humana los SCJ están desafiados a mirar las necesidades de aquellos que viven con el virus del VIH/SIDA y todos desafíos sociales.
Hay retos importantes en Sudáfrica, pero el P. Zolile Mpambani, hablando en nombre de la provincia, señaló que se puede ser confiados. “Incluso aunque hayamos disminuido de número, hay un sentido de continuidad y un pequeño pero gradual aumento de la provincia en ciertas áreas.” En particular la provincia tiene esperanzas en su casa de formación en Pietermaritzburg.
El P. Wilson Hobold, hablando por el Congo, presentó las muchas actividades de su provincia. Hay 9 parroquias, si bien no todas tienen un sacerdote presente a tiempo pleno.
El Congo mantiene un cierto número de servicios sociales que incluyen: escuelas para minusválidos, niños de la calle, ministerio en las prisiones de Kisangani. En Congo, el ministerio de las prisiones no es un simple ministerio pastoral, sino también social, englobando la alimentación de los prisioneros. Los prisioneros no tienen la comida garantizada cuando están en prisión, son a menudo las familias y otros los que se interesan por nutrirlos. El P. Hobold afirmó que la provincia intenta proveer una comida cada segundo día.
Congo está poco a poco convirtiéndose en una provincia de los congoleses. Durante años había misioneros que acogían a los congoleños, mientras que ahora son los congoleses lo que acogen a los misioneros en las comunidades. Recientemente la provincia ha organizado comunidades de solo congoleños.
“El futuro en el Congo, como en el resto de África, está en las manos de los hermanos locales”, ha dicho el P. Hobold. “La formación es nuestra prioridad para construir un sólido futuro.”
Traducido del italiano por el P. Juan José Arnaiz Ecker